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Etiqueta: Coro

EL VIAJE AL EDÉN

La expedición con la que finalmente los dioses barbudos ocuparon el hermoso valle que está al pie de la montaña cinética no se debió al acaso o a la casualidad. Desde 1548 empezaron a correr serios rumores de que en aquel valle de los indios caracas había grandes minas de oro que los indígenas cuidaban con furia. También tuvo mucho de aquellas marchas que llevaron a los europeos hasta Jerusalén para arrebatársela a los que consideraban indignos de ser los amos de aquellos espacios sagrados. Al fin y al cabo solo había pasado un suspiro desde aquellos días de las Cruzadas, y en la mente de muchos españoles estaba la idea de que habían atravesado el océano para redimir a los indígenas que aún no conocían el mensaje de Dios.

LA ATRACCIÓN DEL CENTRO

Tanto Cumaná como Coro, aunque estaban, como Caracas, ubicadas en el Norte del territorio que se estaba convirtiendo en Venezuela, tenían el defecto de ser demasiado vulnerables al ataque de los piratas, especialmente los ingleses, que pululaban en el Mar Caribe. Por otra parte, Cumaná estaba muy al Este y Coro muy al Oeste del país (aunque inicialmente fue dividido en dos provincias, una correspondiente Cumaná y la otra a Coro, ya en aquellos días reclamaba la unidad que alcanzó en 1777), y parece obvio que el centro político y administrativo de ese conjunto debería estar más bien en el centro geográfico.

EL TANTEO POR OCCIDENTE (II)

El contrato, que como dije antes era casi como el simple alquiler de país, fue anulado en 1546, cuando Juan de Frías, Juez de Residencia designado por la Audiencia de Santo Domingo, sentenció en contra de la familia por considerar que no habían cumplido su parte del convenio. El protagonista de ese momento es Juan de Carvajal, nacido en Ponferrada, en la provincia de León, probablemente en 1510, y muerto el 17 de septiembre de 1546, en El Tocuyo.

EL TANTEO POR OCCIDENTE (I)

Coro nació poco después de Cumaná y fue la primera capital de la provincia de Venezuela. Se fundó en tierras de los indígenas llamados por los españoles “curianos” con el nombre de Santa Ana de Coro en 1527 o 1528 (Sucre, Luis Alberto, pp. 9-10). Poco tiempo antes, en 1519, Carlos de Gante, el hijo de Juana la loca y nieto de Isabel y Fernando, el emperador Carlos V de los germanos y Carlos I de los españoles, había promulgado una ley en la que se establecía “que (las Indias) siempre permanezcan unidas para su mayor perpetuidad y firmeza”, y prohibía que algún territorio de los recién descubiertos fuesen separados de la corona de Castilla.