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Eduardo Casanova Entradas

TIRANO DE SOMBRA Y FUEGO (II)

El 21 de junio de 1561 entró a saco en la Isla de Margarita, desde el Norte. Uno de sus navíos entra por Paraguachí (hoy La Plaza) y el otro por el lugar que aún se llama “El Tirano” o Puerto Fermín. Allí asesinó, entre otros, al teniente de gobernador, Juan Gómez de Villandrando, a doña Ana de Rojas, esposa de Diego Gómez de Ampuero y madre de varias mujeres importantes, suegra de personajes notables y abuela de siete seño­ras que pasarían después a la historia de Caracas como esposas de los que se llamarían “los amos del valle”

TIRANO DE SOMBRA Y FUEGO (I)

Las Indias, América, el Nuevo Mundo, se fueron forjando poco a poco como un espacio distinto a todo lo que hasta entonces había existido. Un espacio en el que se mezclaron muchos espacios y muchas formas de pensar y de actuar. En 1532, en Salamanca, Francisco de Vitoria, profesor de teología, había negado de plano el derecho de España a ocupar las tierras americanas, o indianas, o como quiera que las llamaran. Proclamaba que no puede adquirirse por ocupación nada que sea de alguien, y esas tierras eran de los indígenas

EL TANTEO POR OCCIDENTE (II)

El contrato, que como dije antes era casi como el simple alquiler de país, fue anulado en 1546, cuando Juan de Frías, Juez de Residencia designado por la Audiencia de Santo Domingo, sentenció en contra de la familia por considerar que no habían cumplido su parte del convenio. El protagonista de ese momento es Juan de Carvajal, nacido en Ponferrada, en la provincia de León, probablemente en 1510, y muerto el 17 de septiembre de 1546, en El Tocuyo.

EL TANTEO POR OCCIDENTE (I)

Coro nació poco después de Cumaná y fue la primera capital de la provincia de Venezuela. Se fundó en tierras de los indígenas llamados por los españoles “curianos” con el nombre de Santa Ana de Coro en 1527 o 1528 (Sucre, Luis Alberto, pp. 9-10). Poco tiempo antes, en 1519, Carlos de Gante, el hijo de Juana la loca y nieto de Isabel y Fernando, el emperador Carlos V de los germanos y Carlos I de los españoles, había promulgado una ley en la que se establecía “que (las Indias) siempre permanezcan unidas para su mayor perpetuidad y firmeza”, y prohibía que algún territorio de los recién descubiertos fuesen separados de la corona de Castilla.

EL TANTEO POR ORIENTE (II)

Pero los traficantes de esclavos arremetieron también contra los curas que trataban de arruinar sus negocios. A fines de 1515 o comienzos de 1516 ya estaban los religiosos establecidos, y había en el lugar un convento franciscano y una iglesia, que fue el sitio en donde se hizo la primera misa en tierra firme sudamericana. Los dominicos se establecieron un poco más al Oeste, en Santa Fe, que en­tonces se llamaba Chichiribichí y hoy es apenas un pequeño balneario entre Puerto la Cruz y Cumaná.

EL TANTEO POR ORIENTE (I)

Aquellos falsos dioses barbudos, con piel y cabeza de metal, viajaron hacia el Occidente para convertirse en señores, que no lo eran en España, y los señores tenían no solo riquezas, sino trenes de servidumbre para satisfacer todas sus necesidades. Por lo tanto, esos nuevos señores necesitaban esclavos, pero no solo para satisfacer sus caprichos, sino para hacer las fortunas con las que soñaban. Así nació en régimen de Encomienda de Indios, copiado de los señoríos medioevales y cuyo fin era “proteger” a los pobres indígenas, de paso, servir militarmente a la corona.

EL SONIDO DE LAS SOMBRAS (II)

Para simplificar: Dos formas culturales que se dieron un Topetazo de Padre y Señor Nuestro, y aunque quieran decir lo contrario, ambas salieron maltrechas. Una más que otra, pero las dos se llevaron lo suyo. Los habitantes que hoy llamamos “precolombinos” perdieron su personalidad y su poder y sus riquezas. Y hasta sus vidas. Los españoles, si bien se enriquecieron en lo inmediato, muy poco tiempo después descubrieron que eran otros los que habían ganado en riqueza y en poder. Como suele suceder, aquella inundación de riquezas pasó sobre la superficie de España, se llevó todo lo que pudo, como un aluvión, y dejó el territorio español venido a menos mientras ganaba el resto de la vieja Europa.

EL SONIDO DE LAS SOMBRAS (I)

Venezuela, o Veneçuela, que es como aparece nombrada por vez primera en el mapa dibujado por el cartógrafo español Juan de la Cosa en 1500, cuando regresó a España después de recorrer las costas del extremo Norte de la América del Sur en la expedición de Alonso de Ojeda (1499), puede haber tenido varias fechas de nacimiento. Puede haber nacido cuando se unieron las partes que hasta entonces habían estado separadas y se creó la Gran Capitanía General de Venezuela, en 1777. O cuando a Vespucio se le ocurrió , si es que es cierto lo que se cuenta, aplicarle a un caserío lacustre el remoquete de pequeña Venecia, o Venecia venida a menos, o Venecia de pacotilla. O cuando los españoles pisaron por vez primera su suelo, posiblemente en Macuro o en algún lugar cercano, el 5 de agosto de 1498. O muchísimo tiempo antes, en una fecha inimaginable que se ubica entre brumas y tinieblas, cuando a sus costas o a sus tierras llegaron por vez primera los seres humanos, descendientes de otros que mucho tiempo atrás habían salido de lo que hoy llamamos Asia para atravesar el Estrecho de Behring, que entonces no estaba cubierto por las aguas, y luego dirigirse hacia el Sur e ir poblando día a día este inmenso continente que hoy, por un error histórico, llamamos América.